editorial
Nuestro editor Carlos Torres expondrá mensualmente un artículo sobre nuestro sector. Con ello os animamos a que deis vuestra opinión, comentarios y propuestas en nuestro FORO, donde el editor podrá responder, explicar o comentar cualquier tema que propongáis.
Las consecuencias de una mala adaptación audioprotésica.

Desde aquí aplaudo a todos los que han comprendido que buscar la excelencia en la profesionalidad del audiólogo- audioprotesista es algo más que la simple obtención de un título oficial de TSA.

Hace ya que varios años existe un debate cada vez más encendido acerca de la necesidad de formación audioprotésica de calidad. Son muchos los loables esfuerzos privados que se están haciendo en este sentido. De ahí la proliferación de escuelas oficiales y oficiosas de audioprótesis y la organización de cursos y seminarios por parte de empresas, instituciones y expertos en el sector.

El panorama ha cambiado radicalmente en España en los últimos 20 años. Recuerdo que en los años 80 las únicas oportunidades formativas se limitaban a los cursos promovidos por ciertas clínicas, las escasas empresas distribuidoras de audífonos, algunos ORL, la AELFA, la AEES (Asociación Española de Educadores de Sordos), los heroicos peregrinajes al extranjero y la inquebrantable voluntad autodidacta de algunos de nosotros.
Desde aquí quisiera rendir homenaje a ilustres personajes de nuestra audiología- audioprótesis que han contribuido decisivamente en esos embriones que hoy nos han llevado hasta la situación actual: los Dres. Perelló, Sanjuán-Juaristi, Torres de Gassó o Abelló; los sres. Salesa, Martínez-Sanjosé, Gassó, Gil, Cámara, por citar sólo algunos (y sin ánimo de ofender a nadie por omisión).
Apareció la 1ª escuela de audioprotesistas en Barcelona bajo el auspicio de la ANA y se inició el debate del trabajo bien hecho.
Dejando de lado las connotaciones de políticas comerciales que innegablemente todas las empresas buscan subyacía y subyace un deseo de hacer las cosas bien.

Porque las consecuencias de una mala adaptación audioprotésica son terribles. Y nada tienen que ver con los interesados debates actuales sobre el hecho de tener o no titulación de TSA.

Una mala adaptación surge ante el desconocimiento (consciente o no) de alguno de los protocolos de una correcta y completa visita y solución audioprotésica.
Y eso pasa por ser empático con el paciente (y/o con sus padres o entorno familiar), por hacer una completa anamnesis de antecedentes audiológicos, un descubrimiento de las necesidades y expectativas del paciente (SPIN), una adecuada otoscopia, por la realización de una batería profesional de pruebas audiológicas, por una eficiente y comprensiva explicación del problema al hipoacúsico, por una demostración in situ de los beneficios reales que puede obtener con audífonos, por una eficaz selección de los mismos cubriendo los deseos estéticos y, sobre todo, audiológicos del sujeto y vendiendo – repito, vendiendo- los audífonos más idóneos a que encajen a sus posibilidades económicas y de estilo de vida.
Pero ahí no termina – ni de lejos - el trabajo: Después de la confirmación por parte del paciente, debemos hacer unas perfectas impresiones del CAE y concha auricular, dar las precisas indicaciones al laboratorio acerca de la ventilación deseada (o posible), estar en comunicación con el fabricante para que cumpla fielmente nuestra indicación, solicitar al paciente el compromiso tanto de pago como de deseo de mejorar su vida (y. por lo tanto, de seguir nuestros consejos).

El día de la entrega de los audífonos es mágico
: el hipoacúsico ha tenido varios días para crearse expectativas y debemos asegurarnos de ser realistas y de enseñar todos los intríngulis del manejo, los cuidados imprescindibles y el programa de autoentrenamiento riguroso que cada caso debe seguir. Y ahí debe implicarse todo el entorno del paciente.

Y tras la entrega empieza el verdadero trabajo
: las visitas de ajuste al estilo de vida, a la verificación de los logros obtenidos, la búsqueda de la máxima inteligibilidad en sus entornos sonoros y las revisiones de mantenimiento, tanto de los audífonos como de la audición. Y los retoques en nuestro pequeño laboratorio de otoplastia pivado.
Por supuesto, los Dptos. de I+D de los fabricantes de audífonos se esmeran en crear productos más sofisticados, complejos y completos que obligan a un reciclaje casi semestral de los audioprotesistas, tanto en nuevos modelos como en el software de programación.

Y la incipiente competencia de profesionales también empujan al profesional a conocer las técnicas de atención a clientes, de captación, de seguimiento, de consejero, de psicólogo, de amigo, de confesor.
Tampoco debemos obviar la faceta de empresario, de contable, de jefe de compras, de administrativo, de creativo de marketing, de Relaciones Públicas.
Y qué decir de la adecuación formativa en aspectos terapéuticos, rehabilitadores, médicos y paramédicos inherentes a la fonoaudiología.

Viendo todo el panorama anterior, imaginen las consecuencias de una actuación inadecuada en cualquiera de los pasos anteriores:

  • que hago una escasa anamnesis, no pregunto las necesidades ni conozco el estilo de vida, mi batería de pruebas audiológicas se limita a una simple audiometría por vía aérea (sin enmascarar y en ambiente ruidoso) y sin otoscopia, interpreto erróneamente la imprudente audiometría (sin saber si la sordera es transmisiva, perceptiva o mixta), presento sólo soluciones estéticas y digitales porque la moda empuja – o mis conocimientos no dan para más-, convenzo al incauto de que eso es lo mejor ¡!!porque oye mas fuerte!!!, le tomo una miserable impresión, le cobro todo lo que puedo y 15 días después ¡!!!ZAS!!!! le “cuelgo” o “introduzco” los audífonos y…!!! a cobrar.!!!
  • Que vuelve a los pocos días diciendo que creía que le iría mejor, ¡!!pues le digo que se tiene que acostumbrar!!!. “Que “eso es normal”.
  • Que le pongo sólo un audífono en vez de una adaptación binaural ¡!!pues ya comprará el otro más adelante!!! Y si no lo hace “es que no quiere, ni tiene dinero el pobre diablo”
  • Que no escucha bien ¡!!pues qué lástima!!!! Es rarísimo, “ud. No se leyó el manual de entrenamiento”. “El programa de adaptación indica claramente que está bien”
  • Que le pita ¡!!!pues al laboratorio!!! “Es que no tienen ni idea de hacer moldes ni intras” ¡!!tendré que cambiar de proveedor!!!
  • Que le duran poco las pilas ¡!!pues haber elegido audífonos de pila grande!!!
  • Que le daño la audición o le provoco mareos, vértigos o acúfenos ¡!!Eso es imposible!!! “Mis audífonos no le han podido provocar eso” (y si lo han hecho no se lo voy a decir, por supuesto)
  • Que no vuelve ¡!!pues mejor!!! “Era un pesado y desagradecido. Yo hice todo lo adecuado”. ¡!!!!que se coma el marrón otro!!!
  • Que el paciente habla mal de los audioprotesistas ¡!!pues yo ya he cobrado!!!
  • Que deja el audífono en un cajón ¡!!pues allá él!!! “se queda sin oír” ¡!!qué tonto!!!

Está en nuestra mano hacer crecer el sector y diseñarnos el programa formativo y de reciclaje más conveniente a nuestra realidad para evitar situaciones como las mencionadas. Y eso aún ocurre, aunque afortunadamente la conciencia general está en mejorar y cambiar.

La formación NO termina nunca. Y por supuesto no termina con la obtención del título de TSA. Frecuentemente, después de diplomarse y encontrarse con la realidad, el profesional se da cuenta de lo mucho que le falta por aprender y de lo lejana que está la excelencia: la empatía, las relaciones humanas, las habilidades empresariales y comerciales y la ética no se compran, se entrenan. Y con gran esfuerzo y dedicación.

No puedo dejar de sentir desazón ante los litigios de los que sufren ataques de “titulitis” frente a los que están luchando por defender su ejercicio profesional – casi siempre honesto- y que se esfuerzan por mejorar cada día y actualizarse.

Yo abogo por mirarse menos al ombligo y fomentar iniciativas que nos hagan mejores ante la sociedad, ante nuestros pacientes y ante nuestra conciencia.

Y así creceremos como colectivo profesional y como seres humanos.

Ese es mi deseo para el 2006 y para el futuro.

Y en ese camino nos encontraremos.

Saludos a todos.

Carlos Torres
ctorres@audifono.net
Diciembre 2005

Nota del editor: en breve dispondrán de una completa sección en donde informarse de la oferta formativa de cursos oficiales, privados y seminarios de especialización en nuestro país.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Carlos Torres Cleries es audioprotesista y audiólogo. Continuador de la labor reeducadora de sordos de Carlos Torres de Gassó al frente del Instituto de Audiofonía de Barcelona y fundador de LAUDIO (Laboratorio Audioprotésico). Ex gerente de Adapsor Cataluña y ex director comercial de Amplifon Ibérica durante 8 años. Ponente habitual de los cursos de “Excelencia Audioprotésica” y actualmente consultor de Marketing Audioprotésico en diversas empresas y entidades.

Si desean contactar con el autor pueden hacerlo a través del email ctorres@audifono.net