27 de abril de 2008
Conclusiones de las I Jornadas sobre Sordera y Universidad celebradas en la Facultad de Filología de la Universidad de Sevilla del 21 al 24 de abril de 2008:
La universidad y la sociedad en general deberían tomar medidas drásticas para conseguir que aumente el porcentaje de personas sordas que acceden a la universidad y consiguen una titulación universitaria.
El bajo porcentaje de personas sordas con título universitario pone de manifiesto el rotundo fracaso de la educación que nuestra sociedad ha venido proporcionando a las personas con discapacidad auditiva.
Un paso fundamental para alcanzar este objetivo es conseguir la normalización de la LSE (Lengua de Señas o Signos Española).
El lenguajes es lo que nos ha dado ventaja sobre las demás especies y lo que nos permite desarrollar todo nuestro potencial como seres humanos, ya que venimos al mundo dotados de una capacidad innata para adquirir una o más lenguas en el período crítico de los primeros años de nuestra vida.
El principal problema al que se tienen que enfrentar los niños y niñas con sordera profunda prelocutiva estriba en la dificultad que encuentran a la hora de poder adquirir una lengua oral.
La solución que la naturaleza humana ha encontrado para este problema a lo largo de la historia han sido las lenguas de señas que se han ido creando de forma espontánea en aquellos lugares donde ha habido un número suficiente de personas sordas y donde se han transmitido a los niños y niñas sordos más pequeños, que son los que las han convertido en verdaderos sistemas lingüísticos, dotados de una morfología y sintaxis compleja y que no se diferencian cualitativamente en nada de las lenguas orales.
Si se posibilitara que estas lenguas se desarrollaran en todo su potencial, ayudarían a mejorar notablemente la formación y la vida de las personas sordas.
La educación de las personas sordas debería ser una educación bilingüe en el verdadero sentido del término.
Las dos lenguas, la mayoritaria oral y la minoritaria de señas, deberían formar parte central del currículo de la educación de las personas sordas en todos los niveles educativos, empezando desde el primer ciclo de educación infantil (de 0 a 3 años).
En los primeros años de enseñanza, se debería contratar profesorado especializado en enseñar la LSE como primera lengua con un nivel de competencia lingüística que sirva de modelo al niño o niña sordos. En los niveles superiores se hace necesaria la figura del mediador/ intérprete de LSE.
El objetivo final de la educación de las personas sordas, con implante coclear o no, hijos de personas sordas u oyentes, debería ser el bilingüismo en LSE y en lengua española, oral y escrita. Así, el alumnado sordo tendría un mejor acceso a la información, al conocimiento y a los valores que se imparten en la escuela.
Las lenguas de signos son beneficiosas no sólo para los niños sordos. Los niños oyentes que son bilingües en lengua oral y lengua de señas reciben todas las ventajas cognitivas inherentes a ser bilingües, además de ver reforzada su capacidad de razonamiento visual
Las administraciones públicas y las universidades deberían crear titulaciones de Grado y de Postgrado relacionadas con las lenguas de señas para garantizar la formación de los profesionales que trabajan con y para las personas sordas.
Debería existir un Grado en Lengua de Señas Española en las Facultades de Filología, la LSE debería ser una lengua más en las Facultades de Traducción e Interpretación, y en las Facultades de Ciencias de la Educación se debería formar a maestros especializados en la educación de las personas sordas, en la enseñanza de LSE como primera lengua y también a maestros cuya especialidad sea cómo enseñar español, oral y escrito, a las personas sordas.
Así mismo, las universidades deberían fomentar la investigación y la docencia de las lenguas de señas, contribuyendo a su normalización.
Por último, las universidades deberían crear unidades específicas para ayudar a los estudiantes con discapacidad auditiva. No basta con proporcionarles un intérprete de LSE, pues con sólo un servicio de interpretación no se garantiza la igualdad en el acceso a la información.
El alumnado sordo debe recibir atención personalizada por parte de sus profesores y de un equipo de especialistas. Las nuevas tecnologías de subtitulación y de apoyo a la docencia pueden desempeñar un papel fundamental para garantizar la igualdad de oportunidades para el alumnado sordo.
Fuente:
Cristina Ibáñez
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