Cuídese de la tecnología


04 de abril de 2008

Lesiones en muñecas, visión borrosa y pérdida de la audición son algunas de las afecciones provocadas por los aparatos modernos.

A lo largo del día, José Antonio Salazar utiliza la computadora por lo menos ocho horas.

Como él, miles de personas hacen uso a diario, a veces en exceso, de computadoras, reproductores de música, consolas de videojuegos y teléfonos celulares, lo que ocasiona diversos daños a la salud.

El uso prolongado del teclado y el ratón le ha provocado dolor en la mano derecha, por lo que ahora lleva una muñequera, para limitar la movilidad de la articulación.

A esta condición se suman otras molestias.

José Antonio mira fijamente el monitor de su computadora durante largos períodos y, en ocasiones, dice, eso le provoca ardor e irritación en los ojos, por lo que ahora usa lentes para vista cansada. Esta molestia es causada por mirar un solo punto durante mucho tiempo y a una misma distancia. Se genera una mala lubricación ocular porque la persona no parpadea con normalidad.

Cada vez que José Antonio se traslada de un punto a otro de la ciudad escucha música en el estéreo de su automóvil.

Él afirma que pone la radio a un volumen moderado y no utiliza un reproductor MP3 porque sabe que el mal uso de estos aparatos puede dañar la salud auditiva, pero muchos jóvenes no lo creen así, traen la discoteca en los oídos, con la música a un volumen que supera los decibeles permitidos.

"Al utilizar volúmenes muy altos se puede generar pérdida de audición, porque el oído interno se lesiona y se genera un trauma acústico por exposición a ruido intenso", advierte Elizabeth Chamlati, subdirectora de Medicina de Comunicación Humana del Instituto Nacional de Rehabilitación (INR).

El trauma acústico, comenta, provoca que las personas no escuchen bien, que no entiendan lo que se les dice cuando se les habla a volúmenes bajos y que escuchen zumbidos.

La experta en audiología afirma que todo volumen que supera los 80 decibeles durante períodos prolongados provoca daños al oído.

Aproximadamente, 80 decibeles equivalen al ruido provocado por el tráfico en la ciudad o al sonido que genera una aspiradora. Los reproductores MP3 pueden alcanzar un volumen de cien a 120 decibeles. La tecnología no es la culpable, señalan los expertos, sino el abuso que de ella hacen los usuarios.

Fuente: Israel Rivera. Agencia Reforma
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