El excesivo ruido en las principales ciudades mexicanas y el uso indebido de los antibióticos se consideran las causas principales del aumento del número de mexicanos con discapacidad auditiva.
El nivel de ruido máximo permitido durante el día en la Ciudad de México es de 68 dB. Desde las 8 de la tarde hasta las 6 de la mañana, la normativa exige unos niveles máximos de ruido de 62 dB. Sin embargo, estos niveles se sobrepasan constantemente.
Los jóvenes los más afectados
En un estudio llevado a cabo en una zona de la periferia de la Ciudad de México se realizaron mediciones de los niveles de ruido en dos escuelas, dos fábricas, un centro comercial y un bloque de pisos. Los investigadores grabaron niveles de ruido de 90 y 100 dB, superando el nivel de ruido permitido a cualquier hora cualquier día.
Se estudio además el efecto del ruido en los residentes de la zona. 135 sujetos entre 15 y 39 años fueron evaluados para detectar trastornos auditivos. Los investigadores descubrieron que el 35 por ciento de los participantes sufría un daño auditivo severo. Sorprendentemente, los daños auditivos afectaban con mayor severidad al grupo de edad de 15 a 29 años.
Los investigadores llegaron a la conclusión de que la mayor incidencia en el grupo más joven podía deberse al uso incontrolado de los reproductores de audio personales. Cada vez más personas tratan de ahogar el ruido de fondo escuchando música en sus reproductores MP3, aumentando así el riesgo de padecer una pérdida de audición.
El estudio estaba dirigido por Graciela Meza Ruiz, especialista en bioquímica del oído del Instituto de Fisiología Celular de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Abuso de antibioticos
El uso inapropiado de los antibióticos constituye otro importante factor de riesgo.
Desgraciadamente en México cualquier adulto puede obtener antibióticos sin receta médica.
“Cualquier antibiótico que entre en el cuerpo humano daña el oído”, dice Graciela Meza Ruiz, quien estuvo también a cargo de un estudio sobre la relación de la pérdida de audición y ciertos antibióticos.
Meza Ruiz descubrió una mutación genética en pacientes con tuberculosis. Los antibióticos usados para esta población les hacían más propensos a padecer sordera y pérdida de audición.
Fuente:
http://www.spanish.press.hear-it.org
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